lunes, 24 de junio de 2013

Quitá esa foto

Hace algunas semanas anuncié un taller en mi página de Facebook. Subí el texto con una imagen, cuidadosamente seleccionada para esa ocasión.
Días después recibí el siguiente mensaje:

"Hola, hay algo en esta foto que me molesta. Podrías quitarla, por favor? Gracias".

Debo confesar que algunas cosas exceden mi imaginación: nunca se me hubiera ocurrido que alguien pudiera solicitarme algo así. Lo que no quiero confesar es todo lo que se cruzó por mi mente en ese momento, y el torbellino emocional que suscitó. Había muchos supuestos y atribuciones implícitas en ese pedido. Si bien el hecho en sí carecía de importancia, era un ejemplo (dentro de los muchos que podemos encontrar) de criterios y demandas desubicadas expresadas por algunas personas en relación con los demás.

Debía idear una estrategia de respuesta. ¿Ignorar el pedido? ¿Contestar alguna bajeza? ¿Dar una breve lección sobre moral y buenas costumbres? ¿Apelar a cuestiones sobre derechos individuales o reglas establecidas para el uso de Internet? Nada de eso me convencía demasiado. No quería ser reactiva ni dar rienda suelta a mis impulsos, de manera que, una vez lograda cierta compostura, opté por contestar:

"Lamento que te incomode la foto. En realidad, es una foto de un cuadro de Susan Seddon Boulet, que es una pintora muy reconocida. El arte es así, a alguna gente le gusta y a otra no. Todos somos libres respecto de nuestros gustos y elecciones en este sentido".

Conforme con el mensaje redactado, hice click y lo envié con la idea de que ahí terminaría la cuestión. El estado de idealidad por el que atravesé en ese momento me llevó a suponer que quizás mis palabras podían motivarlo a cuestionarse la legitimidad de su pedido. Pero no fue así. Al día siguiente en mi casilla de Facebook apareció el siguiente texto, enviado por el mismo remitente:

"Desacuerdo solo que no comparto en nada tu arte y no quiero ver eso cuando abro mi muro gracias por entender. Doy por terminado el asunto"

Así escrito, sin puntos ni comas en su primera oración. Reparé en que, al menos, era agradecido, puesto que me daba las gracias, aún cuando no sabía muy bien respecto de qué. Parecía que se había sentido entendido. ¿Sería porque lamenté que no le gustara la pintura? ¿Suponía que si insistía en que no quería ver "eso" yo finalmente accedería a su requerimiento y me agradecía por adelantado? No me quedó muy claro este punto. Lo que si me quedó claro fue mi ingenuidad, cuando supuse que él podía revisar su postura. Ciertamente, me alegró que diera por terminado el asunto.

Ahora me pregunto: si con esta nimiedad este señor se atribuye el derecho a reclamar algo que no corresponde ¿qué derechos se arrogará en otras situaciones en las que verdaderamente se sienta importunado?

Puedo imaginar muchas posibilidades.

Yo, por mi parte, continuaré siendo idealista. Mantendré la esperanza de que la próxima vez que este señor encuentre en su Facebook algo que no les guste, en lugar de pedirle al otro que lo quite, con un mágico click lo ocultará.

viernes, 21 de junio de 2013

Huna, una forma de vida

"Huna" es una palabra hawaiana que quiere decir (entre otras cosas) oculto, en el sentido de algo que no se puede ver o comprender a simple vista, como, por ejemplo, los principios que rigen el universo, el fluir de la energía, los mecanismos de la naturaleza.

Huna es una manera de relacionarse con la realidad, una filosofía práctica de la vida, y un camino de crecimiento y sanación psicoespiritual. Se desarrolló en la Polinesia antigua, pero se desconoce su origen. Es una tradición de sabiduría ancestral que, al igual que otras, fue cambiando sus formas para adaptarse al estilo de cada época y de cada cultura. Cambió sus formas pero no su esencia.

Está compuesta de una serie de modelos de funcionamiento del ser humano y de la vida, principios filosóficos, métodos para comunicarse con el aspecto espiritual y formas de acceder a fuentes de conocimientos, amor, poder y energía. Uno de sus objetivos básicos es el de armonizar las relaciones con uno mismo, los demás, el medio ambiente y las circunstancias.

A lo largo de la historia, se pueden reconocer dos modalidades básicas para mejorar la vida: la modalidad del guerrero y la del pacificador. La primera es la más conocida y difundida en el mundo y, sintéticamente, consiste en luchar contra lo que no se quiere. Luchar, por ejemplo, contra el malestar, la pobreza o la enfermedad, para conseguir bienestar.

La tradición Huna sigue la otra modalidad, la del pacificador, que es menos conocida y está menos difundida. En esta modalidad la consciencia y la acción se enfocan en lo que se quiere lograr. De esta manera, los pensamientos y las acciones se encaminan principalmente hacia los objetivos deseados. Así por ejemplo, en lugar de luchar contra la enfermedad, fomenta la salud. En lugar de girar en torno de lo que no funciona, dirige la energía a posibilitar el funcionamiento. En este sentido, sostiene que mantenerse en la crítica no favorece mucho el cambio, sino que por el contrario, tiende a dar energía a aquello que se critica. Por lo tanto, la tradición Huna pone el énfasis en transformar y construir más que en destruir o eliminar.

Este enfoque sostiene, además, que el fin no justifica los medios, porque los medios empleados influyen en los resultados que se obtienen. De esta manera, propone medios armónicos para lograr fines también armónicos. Por ejemplo, para pedirle a alguien que cambie su forma de proceder uno podría decirle que, según su criterio, procedió mal o uno podría decirle cómo le gustaría que procediera, para que en caso de que lo deseara, lo tuviera en cuenta para futuras ocasiones. Esta última forma tiende a ser más armoniosa que la primera.

El Huna sostiene, también, otra cuestión fundamental: todos tenemos mana. 'Mana' significa poder y responsabilidad sobre nuestras elecciones y acciones. En este camino se utiliza el poder "para" algo y no "sobre" algo o alguien. O sea, el poder se encamina a elegir y a conducir nuestra energía, no a controlar. Se utiliza para realizar y no para sojuzgar, ya que Huna significa también "amor y poder en armonía".